
Cuando aprieta el calor en verano, no apetece encender el horno ni pasar mucho tiempo en la cocina. El cuerpo pide platos fresquitos, que se preparen rápido y que no resulten pesados para el estómago. Una de las mejores opciones para estos meses es juntar la fruta de temporada con la cremosidad de los lácteos. Por eso, hoy te traigo cómo preparo una crema de yogur y melón en vasitos individuales que resulta ideal para el verano. No solo destaca por ser un dulce riquísimo y suave, sino que además ofrece una presentación preciosa a la vista, ¿no te parece?
Este postre combina lo mejor del combo dulce- ácido magistral. Por un lado, se elabora una crema suave con ese toque un poco ácido del yogur que tanto agrada al paladar.
Por el otro lado, se aprovecha el sabor dulce, el gran aroma y el agua del melón maduro. Es la receta perfecta para poner al final de una cena con amigos o para disfrutar de un capricho sano cualquier tarde de julio o agosto. Además, se tarda poquísimo tiempo en tenerla lista en la mesa.
Por qué este postre de melón y yogur funciona tan bien
El melón es la fruta del verano. Al tener un porcentaje tan alto de agua, ayuda a mantener una buena hidratación cuando suben las temperaturas. Además, su punto dulce combina genial con ingredientes más neutros o ácidos. Si se junta con un buen yogur, sobre todo si es de tipo griego porque tiene más cuerpo, se consigue un postre de diez sin necesidad de complicarse la vida en la cocina.
Hacer esta receta en casa tiene un montón de ventajas que te van a convencer desde el primer momento:
- No cae pesado: Al contrario que los pasteles con mucha harina o mantequilla, estos vasitos entran de maravilla incluso después de una comida abundante.
- Se adapta fácilmente: Se pueden cambiar los ingredientes según lo que haya en la nevera, ya que funciona igual de bien con yogures sin lactosa o de origen vegetal.
- Queda muy bonito: Al usar vasos de cristal transparentes, se aprecian perfectamente los colores blanco, verde y amarillo, por lo que entra directo por los ojos.
Qué ingredientes se necesitan para un resultado perfecto
En primer lugar, buscaremos un buen yogur griego natural. Es mejor usar este tipo de lácteo en lugar del convencional porque es mucho más denso y cremoso. Así se logra una textura similar a la de una mousse fina.
Para que la crema coja un poco de cuerpo y no se quede líquida en el fondo del vaso, se utilizan unas hojas de gelatina neutra. Esta técnica de cuajado es muy parecida a la que se emplea para hacer la clásica Panna Cotta Casera en Dressing Food.
Finalmente, el gran protagonista es el melón. Conviene comprar una pieza que huela bien y esté en su punto óptimo de maduración. Ten en cuenta que si está verde no tendrá sabor, mientras que si está demasiado pasado se quedará harinoso.
Por suerte, variedades típicas del mercado como el Piel de Sapo o el Cantalupo sirven perfectamente para esta preparación.
El paso a paso: cómo montarlo
El único truco para que los vasitos queden tan bonitos como en las fotos es tener un poco de paciencia con los tiempos de nevera. El proceso es muy sencillo y apto para cualquier persona, aunque no tenga experiencia en la cocina
1. Hacer la crema de yogur
Lo primero que se debe hacer es poner las hojas de gelatina en un plato con agua fría para que se ablanden un poco. Mientras se hidratan, se vierte en un cazo pequeño un chorrito de nata líquida para montar junto con un poco de azúcar, miel o el edulcorante que se use normalmente. Se añaden también unas gotas de esencia de vainilla y se calienta todo un poco a fuego suave, vigilando que no llegue a hervir.
Se apaga el fuego, se escurre la gelatina con las manos y se echa al cazo caliente. Se remueve bien con una cuchara hasta comprobar que se ha disuelto del todo. Se deja templar un par de minutos y luego se mezcla este líquido con el yogur griego en un bol grande, moviéndolo despacio para que no salgan burbujas. Se reparte la mezcla en los vasos y se meten al frigorífico unas dos horas para que cuajen bien.
2. Trucos para preparar la fruta

Mientras la base se enfría y se vuelve firme en el refrigerador, toca encargarse del melón. Se abre por la mitad, se limpian las pepitas y, con la ayuda de un sacabolas de cocina, se empiezan a extraer pequeñas bolitas de la pulpa. Si no se dispone de este utensilio, no pasa absolutamente nada: se puede cortar el melón en dados pequeños con un cuchillo bien afilado.
Los trozos sueltos que sobren y que no tengan forma de bola no se tiran. Se meten en el vaso de la batidora y se trituran por completo. Así se consigue un puré o zumo espeso de melón que vendrá genial para hacer una capa intermedia en el vaso y darle más potencia al plato.
3. Montaje del vaso individual
Cuando se compruebe que la crema de yogur ya está dura al tacto, se sacan los vasos de la nevera. Se echa una cucharada grande del puré de melón que se acaba de triturar justo encima de la crema blanca. Después, se colocan con cuidado las bolitas o los dados de melón arriba del todo, amontonándolos un poco para crear volumen ( em este caso para la foto)
Para terminar, se coloca una ramita de menta o de hierbabuena fresca en el centro. Además de aportar un contraste verde precioso, el aroma que desprende al mezclarse con el melón frío hace que el postre gane muchísimo.
Ideas fáciles para darle la vuelta si repites receta
Lo bueno de esta crema de yogur y melón es que admite muchos cambios según los gustos de cada uno. Si se prefiere un postre con un punto crujiente, se pueden machacar un par de galletas tipo María o Lotus y ponerlas en el fondo del vaso antes de echar el yogur. También le quedan de maravilla unos trocitos de pistacho o almendra picada por encima en el último momento.
Y para quienes prefieran el dulce con un toque salado, esta receta se puede convertir en un entrante espectacular para una comida de domingo. Basta con poner menos azúcar a la crema, echar una pizca de sal y sustituir la menta por un trozo de jamón serrano crujiente hecho al horno o al microondas. Se obtiene así una versión moderna y en vaso del clásico melón con jamón de toda la vida.
Si se está buscando una receta para sorprender a los invitados en una cena especial o simplemente se quiere disfrutar de un capricho sano cualquier tarde de julio o agosto, este paso a paso se convertirá en un recurso favorito. Sigue la línea de otras elaboraciones frescas de la web, como el refrescante Yogur con salsa de granadas y nata, ideal para quienes buscan alternativas ligeras y sin complicaciones o quizá la clásica Panna cotta casera.
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Ingredientes
Equipo
Method
- Hidratar la gelatina: Sumergir las hojas de gelatina en un recipiente con agua fría durante unos 5 o 10 minutos hasta que se ablanden por completo.Calentar la nata: Verter en un cazo pequeño la nata para montar junto con la miel y la esencia de vainilla, calentando a fuego suave sin dejar que llegue a hervir.Disolver: Retirar el cazo del fuego, escurrir las hojas de gelatina con las manos para quitar el exceso de agua y añadirlas al líquido caliente, removiendo bien hasta que se disuelvan del todo.Mezclar con el yogur: Esperar a que la mezcla de nata se temple un poco e incorporarla despacio al bol con el yogur griego, batiendo suavemente con unas varillas manuales para evitar la formación de burbujas.Enfriar la base: Repartir la crema obtenida en los 4 vasos de cristal transparentes y meterlos en el frigorífico durante un mínimo de 2 horas para que cuajen firmes.Preparar la fruta: Cortar el melón por la mitad, retirar las pepitas y extraer pequeñas bolitas de la pulpa con el sacabolas. Triturar con la batidora los recortes sobrantes para conseguir un puré fino.Montar y decorar: Sacar los vasos de la nevera cuando la crema esté dura, verter una cucharada del puré de melón encima, colocar las bolitas acumulando volumen y coronar el centro con una ramita de menta fresca.
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