
Hay días en los que dan ganas de apagar el ordenador, cerrar la cocina y mandar el blog a paseo. No os voy a mentir. Detrás de cada foto bonita que veis aquí hay horas de limpiar cacharros, pelearme con la luz para captar el plano perfecto, buscar ingredientes y redactar textos intentando caerle bien a un algoritmo invisible. A veces cansa, y mucho.
Pero luego, miro fotos como este pollo al cava y me da pena tirar la toalla. Me acuerdo de por qué empecé: por el placer de compartir, de cocinar sin prisa y de celebrar las cosas buenas de la vida alrededor de una mesa.
Así que, para celebrar que hoy seguimos aquí (y para darme un homenaje a mí misma), he descorchado una botella de cava. Parte se ha ido a la copa y otra parte a la cazuela para preparar este pollo al cava con apio y mostaza antigua. Un plato que nació un día de nevera medio vacía y que se ha convertido en mi refugio cuando necesito un mimo culinario. Si tú también has tenido una semana intensa, quédate, que este plato cura todos los males. Este plato cura todos los males (casi tanto como mi Pollo al chilindrón casero , que es otro de mis guisos de pollo especiales.
El secreto de cocinar con cava (y por qué no es solo para brindar)
Cocinar con vino blanco es un recurso habitual, pero cocinar con cava eleva el plato a otra categoría. El cava aporta una acidez sumamente elegante y unos matices afrutados que obran magia con la carne de pollo: la ablandan por dentro y la vuelven increíblemente jugosa.
Al reducirse a fuego lento junto con las verduras, todo el alcohol se evapora por completo, dejando una esencia sutil y sofisticada. Para esta receta no necesitas una botella carísima; ese cava que te sobró de una celebración o uno básico tipo Brut o Extra Brut funciona a la perfección. Eso sí, evita los cavas semisecos o dulces, ya que desequilibrarían por completo el punto salado y rústico del guiso.
Los ingredientes que necesitas
Para preparar este pollo al cava no te va a hacer falta recorrer tiendas gourmet. Son ingredientes sencillos, de los que solemos tener en la nevera, pero combinados de una forma magistral:
- 1 kg de pollo: En esta ocasión he optado por pechuga cortada en dados generosos como suelo hacer con Receta de pollo al curry porque se cocina rápido, pero puedes usar muslos o un pollo entero troceado.
- 300 ml de cava: El equivalente a un vaso grande.
- 2 zanahorias: Cortadas en rodajas hermosas para que aporten color y textura.
- 2 ramas de apio: Su toque fresco y crujiente contrasta de maravilla con la salsa.
- 1 cebolla grande: Picada fina para la base del sofrito.
- 1 cucharada generosa de mostaza antigua (en grano): Es el ingrediente clave que le da personalidad, textura y ese punto canalla a la salsa.
- 100 ml de crema de leche (nata para cocinar): Para ligar el conjunto y lograr una textura sedosa.
- Aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra.
Cómo hacer pollo al cava fácil: Paso a paso

Verás que el proceso es puro disfrute. Pon música de fondo, sírvete una copa con el cava que ha sobrado y vamos a encender los fogones.
1. Sellar el pollo
Pon una cazuela amplia al fuego con un buen chorro de aceite de oliva. Salpimenta los dados de pollo y añade a la cazuela cuando esté bien caliente. Doramos la carne a fuego fuerte por todos los lados. No buscamos cocinarlo del todo por dentro, solo sellarlo para retener sus jugos y crear esa capa dorada que enriquecerá el fondo de la salsa. Retira y reserva en un plato.
2. Un sofrito con mimo
En la misma cazuela, aprovechando los jugos que ha soltado el pollo, baja el fuego a intensidad media. Incorpora la cebolla picada. Déjala pochar unos 5 minutos hasta que esté transparente. Añade las rodajas de zanahoria y el apio picado. Cocina todo junto unos 10 minutos, removiendo con suavidad para que las verduras se impregnen de todo el sabor.
3. El momento del cava
Sube el fuego a tope, añade la cucharada de mostaza antigua y remueve rápido. Vierte los 300 ml de cava de golpe. Verás que empieza a burbujear con fuerza; aprovecha ese momento para rascar el fondo de la cazuela con una cuchara de madera (ahí está el secreto del sabor). Deja que hierva a fuego vivo durante 3 minutos para que el alcohol se evapore.
4. Chup-chup a fuego lento
Baja el fuego. Devuelve el pollo a la cazuela junto con los jugos que hayan quedado en el plato. Tapa la cazuela y deja que todo se cocine a fuego lento durante unos 15-20 minutos. Sabrás que está en su punto cuando pinches la zanahoria y esté tierna.
5. El toque final cremoso
Destapa la cazuela, añade la crema de leche y remueve para integrar todo. Deja cocinar destapado a fuego suave durante 5 minutos más. Verás cómo la salsa reduce, se liga con la mostaza y adquiere un aspecto brillante y untuoso que da gloria verlo. Apaga el fuego y déjalo reposar un par de minutos antes de servir.
Consejos para que te quede perfecto

- Si usas pollo con hueso: Los jamoncitos o los muslos quedan deliciosos y muy jugosos, pero recuerda aumentar el tiempo de cocción del paso 4 a unos 30-35 minutos para asegurarte de que la carne quede tierna y se despegue del hueso.
- El acompañamiento ideal: Este plato pide pan a gritos, pero si quieres presentarlo como un plato único contundente, acompáñalo con un arroz blanco basmati o un puré de patatas casero. La mezcla de la salsa con el puré es de otra galaxia.
- ¿Se puede preparar con antelación? Rotundamente sí. Como la mayoría de los guisos tradicionales, si lo preparas la víspera, los sabores se asientan y está todavía más rico al día siguiente.
A veces, la cocina tiene el poder de pausar el ritmo frenético del día a día y recordarnos las cosas sencillas que de verdad importan. Espero que disfrutes de este plato tanto como yo he disfrutado preparándolo
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