Las galletas de nata son un clásico de nuestra repostería tradicional, llenas de añoranza, olores y sabores de infancia.
En mi casa, los cumpleaños nunca estaban completos sin estas galletas, siempre presentes, porque no a todos les gustaba la tarta.
Son típicas de la repostería casera, nacidas de la nata que se obtenía al cocer la leche fresca, esa misma que mis abuelas aprovechaban para hornear dulces sencillos y llenos de mimo.
Hoy en día es bastante difícil acceder a esa nata fresca de antaño, así que nos conformamos con una nata de buena calidad, salvo que vivas en zonas como Asturias o Cantabria, donde aún se conservan algunos pueblos en los que la tradición sigue viva.
Porque, ¿qué hay más tradicional y casero que merendar unas galletas con un vaso de leche? Es la merienda de toda la vida, aunque hoy muchas veces hayamos sustituido la galleta casera por una comprada en cualquier superficie.
No tengo nada en contra de las industriales, pero quien prueba a hacer estas galletas en casa repite, sin dudarlo.

Las galletas, en cambio, son especiales: vienen cargadas de tradición, de ese lado hogareño y familiar que nos recompone de inmediato.
Son igualmente ideales para hornear en Navidad y disfrutar con los más pequeños, ya que son muy fáciles de elaborar.
Preparar unas galletas una tarde de sábado, o una tarde lluviosa, es siempre un entretenimiento placentero para compartir en familia.
Confieso que tengo el corazón partido entre los bizcochos y las galletas, siempre que sean caseros.
Quizá la gran diferencia con masas de magdalenas o bizcochos dulces es que, salvo contadas ocasiones, las galletas casi siempre salen bien.
Las galletas de nata son ese bocado dulce que apetece tener a mano a media tarde
Es cierto que no siempre quedan todas iguales, que quizá su textura no sea exactamente la deseada, pero aun así siempre están ricas y, con práctica, el resultado mejora.
Aunque suelen ser muy fáciles, la repostería es casi una ciencia exacta y tiene sus normas.
Podemos personalizar las galletas añadiendo saborizantes o nuevos ingredientes, pero debemos respetar las cantidades indicadas o corremos el riesgo de arruinar la receta.
Por eso es importante usar productos frescos y de calidad, y seguir todos los pasos con paciencia.
Así llegaremos a una masa que nos recordará la infancia y esa sensación de hogar que solo las galletas caseras pueden dar.
Algunas recetas requieren utensilios específicos que nos ayudan a conseguir un resultado perfecto, pero otras se adaptan fácilmente a lo que tenemos en casa.
Encontraremos siempre la galleta que mejor se ajuste a nuestros cacharros y a nuestro ritmo de cocina.
En casa, estas galletas de nata triunfan, pero también disfrutamos mucho de las galletas de avena, limón y jengibre y de las clásicas cookies de chocolate. ¡Quién podría resistirse a comer solo una de cada tipo?
Además, tengo una debilidad por las cajas llenas de galletas caseras: me gusta tener siempre una reserva a mano, tanto para mi consumo como para regalar a amigos y familia.
Es un detalle sencillo pero muy sentido: un tarro o caja de galletas caseras nunca pasa desapercibido y es un regalo siempre bien recibido.
Son tantas las combinaciones posibles con las galletas que casi no sabría decidirme… ¿o sí?
Estas galletas de nata son, sin duda, una de mis favoritas.
Seguro que también se convertirán en una de las tuyas, porque se hacen muy rápidamente y el resultado es estupendo con tan pocos ingredientes.
Manos a la obra, entonces. Para hacer estas ricas galletas de nata necesitarás:

Ingredientes
- 190 g de harina “todo uso” o floja
- 100 ml de nata (de buena calidad)
- 100 g de azúcar
- 1 yema de huevo
- 1 cucharadita de levadura o impulsor (tipo Royal)
Elaboración
- Precalienta el horno a 170 ºC (arriba y abajo).
- En un bol, bate la yema con el azúcar hasta que quede cremosa.
- Añade la nata y mezcla bien hasta integrar.
- Tamiza la levadura junto con la harina y incorpóralas poco a poco, amasando hasta que se forme una masa ligada y homogénea.
- Deja reposar la masa en la nevera unos 10 minutos para que se enfríe un poco y sea más fácil trabajarla.
- Una vez reposada, estira la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada y corta las galletas con un cortapastas.
- Colócalas en una bandeja de horno con papel vegetal y hornéalas a 170 ºC hasta que estén ligeramente doradas (unos 12‑15 minutos, dependiendo de tu horno).
- Una vez frías, espolvorea con azúcar glas al gusto.
Preguntas frecuentes sobre las galletas de nata
¿que tipo de nata debo usar para estas galletas?
Puedes usar nata para montar de buena calidad, con un 35% de materia grasa. Si quieres, también puedes probar con nata de alta calidad de tu región.
¿Qué tipo de nata debo usar para estas galletas?
Puedes usar nata para montar o de consumo de buena calidad, con un 35 % de materia grasa aproximadamente. Si quieres, también puedes probar con nata de alta calidad de tu región.
¿Se pueden congelar estas galletas caseras?
Sí. Una vez que estén completamente frías, guárdalas en un recipiente hermético o bolsa de congelación, separadas por capas de papel de hornear. Pueden durar hasta 2–3 meses. Para comerlas, déjalas descongelar a temperatura ambiente o caliéntalas 2–3 minutos en el horno a temperatura baja.
¿Cuánto duran estas galletas en un tarro hermético?
En un tarro bien cerrado, en un lugar fresco y seco, pueden durar perfectamente 1 semana sin perder su sabor. Si notas que se ponen algo blandas, puedes recalentarlas unos minutos en el horno para que recuperen crujiente.
¿Se pueden hacer sin levadura?
Sí, aunque la textura será más compacta y menos esponjosa. La galleta seguirá estando rica; si quieres probarlo, haz una porción pequeña primero y ajusta la cantidad de harina si la masa se queda muy blanda ¿Son aptas para meriendas infantiles?
Sí, son ideales para meriendas de los más pequeños, siempre que no haya alergias a lácteos o huevo. Sirve una ración controlada y combínalas con un vaso de leche o agua.
¿Qué pasa si se doran demasiado en el horno?
Si se pasan un poco, suelen quedarse más crujientes por fuera pero aún sabrosas. Para la siguiente hornada, baja la temperatura a 160–165 ºC y vigila el horno, ya que las galletas se doran rápido.
Seguramente la diferencia principal entre las masas de magdalenas o bizcochos dulces y las galletas sean que siempre, salvo ocasiones, salen bien.
Es cierto, que no siempre salen todas iguales o perfectas , quizá su textura no sea la deseada pero siempre están ricas y se soluciona practicando.
Pese a que siempre salen bien debemos seguir la receta paso por paso. La reposteria es casi una ciencia exacta y tiene sus normas.
Podemos personalizar nuestras galletas, añadiendo saborizantes, ingredientes, pero las cantidades indicadas deben respetarse o de lo contrario podriamos arruinar nuestra receta.
Por lo tanto, utilicemos producto fresco y de calidad, y sigamos todos los pasos para llegar a una receta que nos recordará nuestra infancia.
Algunas galletas requieren utensilios especificos, que nos permiten un resultado perfecto. A veces, no disponemos de ellos, pero hay tantas galletas que seguramente encontramos la receta que más nos guste y se adapte a lo que tengamos por casa..
En casa gustan mucho estas galletas de nata, pero también las galletas de avena limón y jengibre, una combinación ganadora, asi como las clásicas cookies de chocolate. ¡Quien pordria resistirse a comer solo una!
Seguro que , como a mi, te gusta tener una caja con galletas caseras siempre a mano. Es un detalle regalargas y ofrecerlas a amigos y familia.
Por esta razón, me gusta hornear galletas, las puedes disfrutar tú y puedes llevarlas a los que más quieres, en una bonita caja. Un regalo bien venido siempre.
Son tantas las posibilidades con las galletas que no sabría decidirme, ¿ o sí? . Estas galletas de nata son sin duda, una de mis favoritas.
Seguro que se convertiran en unas de tus favoritas porque se hacen muy rapidamente y el resultado es estupendo con tan pocos ingredientes.
Manos a la obra entonces. Para hacer estas ricas galletas necesitarás…
Ingredientes:
190 grs de harina “todo uso” o floja
100 ml de nata (de buena calidad)
100 grs azúcar
1 yema
1 cucharadita de levadura o impulsor
Elaboración
Para hornear unas 16-18 galletas lo primero que debes hacer es batir la yema con el azúcar.
Seguidamente, añade la nata.
Por último, incorpora la levadura tamizada previamente junto con la harina.
Liga el conjunto y deja reposar y enfriar un poco la masa, unos 10 minutos aproximadamente.
Una vez reposada la masa, estira y corta con un cortapastas para que adquieran forma de galleta. Hay tantos moldes como desees.
Por ultimo, hornea a 170º hasta que estén doradas.
Una vez doradas, espolvorea con azucar glas a gusto.

Aprovecha el fin de semana para hornear estas galletas de nata caseras y deja que su aroma y su sabor te transporten a la infancia, con un vaso de leche, café o té. No hay merienda más sencilla ni más llena de cariño.”

galletas de nata caseras
Ingredientes
Method
- Precalienta el horno a 170 ºC (arriba y abajo).
- En un bol, bate la yema con el azúcar hasta que quede cremosa.
- Añade la nata y mezcla bien hasta integrar.
- Tamiza la levadura junto con la harina y incorpóralas poco a poco, amasando hasta que se forme una masa ligada y homogénea.
- Deja reposar la masa en la nevera unos 10 minutos para que se enfríe un poco y sea más fácil trabajarla.
- Una vez reposada, estira la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada y corta las galletas con un cortapastas.
- Colócalas en una bandeja de horno con papel vegetal y hornéalas a 170 ºC hasta que estén ligeramente doradas (unos 12‑15 minutos, dependiendo de tu horno).
- Una vez frías, espolvorea con azúcar glas al gusto.
Las he horneado y 😋😋😋pero quisiera saber si la masa se puede congelar. Gracias y un saludo desde Elche (Alicante)
Hola Maria José,
Sí, la nata en la masa de galletas se puede congelar , siempre que sea nata para cocinar o montar de buena calidad con alto contenido graso (mínimo 35%).
Gracias por preguntar.
Besos