Este pan de Viena con chocolate y aceite es una de las grandes tradiciones de casa durante la Semana Santa. Forma parte de esa repostería típica y casera que siempre acompaña a la familia: torrijas, buñuelos, leche frita y este pan con una cremosa mezcla de chocolate y aceite, que mi abuela preparaba con maestría y se tomaba con ganas al merendar.

En el fondo, a casi todo el mundo le gusta un buen pan dulce acompañado de chocolate, ¿verdad?
Además cuando llegaba esta época del año, el olor a canela, a horno encendido, chocolate, azúcar y aceite calentando llenaba la cocina. Todo parecía avisar de que la primavera festiva de la Semana Santa había llegado.
Aún recuerdo a mi abuela amasando este pan de Viena mientras nosotros nos comíamos a escondidas los trocitos de chocolate que luego ella derretía. Ese aroma a repostería casera, mezclado con el azahar, el incienso, los colores de la primavera y hasta la lluvia típica de la estación, conforma unos recuerdos que se repiten año tras año.
Todo ello, sumado a la repostería casera tradicional, forma parte de esos momentos que se disfrutan en familia desde siempre. Además, este pan de Viena con chocolate y aceite se prepara con ingredientes sencillos, como ocurre con la mayoría de los postres típicos de estas fechas.
Una tradición de Semana Santa en casa
Te dejo aquí el texto ya revisado, más fluido y con algunas transiciones añadidas, para que el bloque te quede limpio y con un mejor balance para Yoast:
Una tradición de Semana Santa en casa
Es un pan enriquecido con mantequilla, huevo y leche, muy parecido a un brioche ligero. Según parece, su origen es austriaco, concretamente vienés, y se extendió desde Francia hasta nuestro país, donde se ha convertido en un clásico de repostería casera.
Este pan dulce es tierno y ligero, y se puede rellenar con casi cualquier cosa. Pero la mejor combinación es abrirla, untarla con una crema de chocolate y aceite de oliva virgen extra y disfrutarla a la merienda o al desayuno. Seguro que recuerda a esos bollos industriales que algunos niños llevan al cole, solo que esta versión es casera, más sana y mucho más sabrosa.
Un clásico de mi repostería de Semana Santa
Estos bollitos fueron, durante años, una de mis grandes debilidades en estos días festivos. Aunque las torrijas caseras de leche seguían siendo el postre indispensable de la Semana Santa, y tampoco podían faltar en la mesa. Igual que la receta de leche frita casera más fácil, que no debes perderte por lo sencilla y deliciosa que es.
Son postres de siempre: caseros, económicos y muy fáciles de preparar que se disfrutan mucho en familia. Hacía tiempo que tenía ganas de compartir esta receta tan de casa, y ahora me he propuesto volver a hacerla con tranquilidad, sin remordimientos, porque forma parte de nuestra tradición.
Este pan de Viena clásico y tradicional, que seguramente ya conoces (y quizá incluso has preparado alguna vez), se convertirá en una de tus recetas comodín. Es un pan atractivo, con pellizcos en la superficie y un ligero pincelado que le dan cierta elegancia. Y a mí, sin duda, me lo parece.
Estos deliciosos bollitos eran mi debilidad en estos días festivos. Aunque las torrijas caseras de leche seguían siendo otro postre que nunca faltaba y la receta de leche frita casera más fácil que no debes perderte, el motivo es que son postres de siempre, caseros y económicos que se elaboran con facilidad y se disfrutan muchísimo.
Hacía tiempo que tenía ganas de compartir con vosotros esta receta tan de casa. Creo que es un motivo más para volver a hacerla, sin remordimientos.
Este pan de Viena clásico y tradicional que ya conocerás, seguro, e incluso hayas cocinado en alguna ocasión, se convertirá en una de tus recetas comodín, te lo aseguro. Aunque sé que es muy tradicional, quería incluirlo en mi recetario, o quizá precisamente por eso, porque no quiero que falte en él ni que se pierda.
Es un pan atractivo, con sus pellizcos en la superficie y su pincelado que le dan cierta elegancia, ¿no crees? A mí, sin duda, me lo parece.
Seguro que te apetece una buena merienda con chocolate enriquecido con aceite de oliva virgen extra, tan saludable y tan nuestro.

Cómo hacer un pan Viena con chocolate y aceite.
Esta riquisima receta para merienda o desayuno tiene dos elaboraciones distintas.
Sin embargos ambas preparaciones son muy asequibles. A cual más deliciosa. Forman un combo dulce y riquisimo.
Ingredientes
- 365 grs harina
- sal fina
- 20 g azucar blanquilla
- 18 g de levadura fresca
- 35 g huevo fresco
- 180 g leche entera
- 75 grs mantequilla
- 20 g miel
- 1 huevo
- 1/2 cucharadita de miel
- sal
- Crema de aceite y chocolate
- 100 g nata 35% MG minimo
- 120 g chocolate negro cobertura 70%
- 75 g chocolate con leche 40%
- 70 g aceite de oliva virgen extra
Masa del pan de Viena:
En un bol o robot, mezlca la harina con la sal, el azucar y la leche durante 12 minutos
Agrega la levadura, mezcla bien e incorpora la mantequilla poco a poco y dejar en reposo una hora con film en la nevera.
Transcurrido ese tiempo
Para la masa del pan de Viena teneis
Amasar la harina con la sal, el azúcar y la leche durante 12 minutos.
Añadir la levadura, mezclar bien e incorporar la mantequilla poco a poco y dejar en reposo 1 hora en nevera.
Corta la masa en porciones de unos 35 a 40 gramos.
Bolea y da forma de bollo un pelin alargado.
Deja fermentar a temperatura ambiente durante 2 horas.
Pasado ese tiempo, haz cortes en la superficie del pan con la ayuda de una tijera o cuchillo.
Ahora ya solo queda pincelar con huevo mezclado con un poco de miel y una pizca de sal.
Hornea durante 10-12 minutos a 220º
Puedes rellenarlos con dulce o salado a tu elección, nata montada, un buen jamón, con lo que prefieras per o la crema de aceite con chocolate le va increiblemente bien . Asi que aqui va..
Crema de aceite con chocolate
En primer lugar, funde los dos tipos de chocolate o usa uno solo, como prefieras.
Mezcla el chocolate fundido con el aceite de oliva virgen extra con ayuda de una lengua.
Calienta ligeramente la nata. Vierte sobre los chocolates y emulsiona con una batidora
Seguidamente guarda en un tarro con tapa a temperatura ambiente.
Sirve el pan, cortado a la mitad con esta crema de chocolate.

Por otra parte, puedes, una vez amasados, introducir una onza de chocolate en su interior. Así, estarán también irresistibles y todavía más tentadores.
Sin duda, se trata de un suave bollo casero con chocolate, y no hay mejor merienda para un niño ni para un adulto tampoco.
Date un capricho junto a las tradicionales torrijas.
Ingredientes
Equipo
Method
- Amasar la masa de pan de Viena:
- En un bol o robot de cocina, mezcla la harina con la sal, el azúcar y la leche. Amasa unos 12 minutos hasta que quede homogénea. Añade la levadura desmenuzada, mezcla bien y ve incorporando la mantequilla poco a poco. Añade la miel y sigue amasando hasta que la masa quede suave y no se pegue. Envuelve la masa en film y deja reposar en la nevera 1 hora.
- Formar los bollitos:
- Tras la reposición, forma una bola con la masa y córtala en porciones de 35–40 g. Balea cada porción y dale forma de bollo ligeramente alargado. Coloca los bollitos en una bandeja con papel de horno y deja fermentar a temperatura ambiente unas 2 horas, hasta que casi doblen su volumen.
- Cortar y pincelar:
- Haz algunos cortes superficiales en la parte superior de cada pan de Viena con una tijera o cuchillo. Mezcla el huevo para pincelar con la media cucharadita de miel y una pizca de sal. Pincela todos los bollitos con esta mezcla para que queden dorados.
- Hornear:
- Hornea a 220 ºC durante 10–12 minutos, hasta que queden bien dorados pero tiernos. Saca del horno, deja templar un poco y desmóldalos con cuidado.
- Preparar la crema de aceite con chocolate:
- Derrite el chocolate negro y el chocolate con leche (o usa solo uno de los dos, según tu gusto). Mezcla el chocolate fundido con el aceite de oliva virgen extra hasta que quede una textura fluida. Calienta la nata ligeramente y viértela sobre el chocolate, emulsionando bien con una batidora de mano. Deja la crema en un tarro con tapa a temperatura ambiente hasta usarla.
- Montar y servir:
- Abre el pan de Viena por la mitad y rellénalo con la crema de chocolate y aceite. Si quieres, puedes introducir una onza de chocolate en el interior de la masa antes de hornear para que quede relleno de chocolate fundido. Sirve a la merienda o al desayuno junto a un buen café o un vaso de leche.
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