Cómo hacer ketchup de curry casero
Lava bien los tomates y córtalos en trozos medianos para que se cocinen antes. Si prefieres una textura más fina, puedes pelarlos previamente.
Pela la media cebolla y pícala en trozos pequeños para que se integre mejor en la salsa.
Pon una cazuela al fuego con el aceite de oliva virgen extra y añade la cebolla. Sofríela a fuego medio hasta que quede blandita y ligeramente transparente.
Incorpora el tomate troceado, la sal, el azúcar, el curry, el clavo y la guindilla. Remueve bien para que todos los ingredientes empiecen a mezclarse.
Añade el vinagre de manzana y cocina a fuego suave, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue.
Deja que la mezcla se reduzca poco a poco hasta que el tomate pierda agua y la salsa adquiera una textura más espesa.
Cuando los ingredientes estén bien cocinados, retira el clavo y la guindilla si no quieres que el sabor siga intensificándose.
Tritura la mezcla hasta obtener un ketchup de curry homogéneo y suave.
Si deseas una salsa más fina, pásala por un colador para eliminar posibles restos de piel o semillas.
Prueba y ajusta el punto de sal, azúcar o vinagre si lo consideras necesario.
Deja enfriar antes de guardarlo en un tarro limpio y hermético.