Paso 1: Pon las 5 cucharadas de azúcar en un cazo a fuego medio junto con la cucharada de agua y las gotas de limón. Deja que se derrita sin remover con cuchara (mueve el cazo por el mango) hasta que adquiera un color dorado brillante. Viértelo inmediatamente en el fondo de la flanera y repártelo bien por las paredes. Reserva.
Paso 2: En un bol amplio, casca los 4 huevos y añade los 100 gramos de azúcar. Bate suavemente con unas varillas sin introducir demasiado aire. Incorpora los 200 gramos de puré de castañas y la cucharadita de vainilla, y mezcla enérgicamente hasta que el puré se integre por completo y no queden grumos.
Paso 3: Añade los 500 ml de leche entera poco a poco al bol mientras sigues removiendo despacio hasta obtener una crema homogénea y líquida. Vierte toda esta mezcla con cuidado dentro de la flanera caramelizada.
Paso 4: Tapa muy bien la flanera con su tapa o con papel de aluminio para que no le entre humedad. Coloca la flanera dentro de una bandeja honda para horno y llena la bandeja con agua caliente hasta que cubra la mitad del molde del flan.
Paso 5: Introduce la bandeja en el horno previamente precalentado a 180ºC (con calor arriba y abajo). Hornea al baño María durante unos 50-60 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo, este salga limpio.
Paso 6: Saca la flanera del horno con cuidado de no quemarte y deja que se enfríe por completo a temperatura ambiente. Después, métela en la nevera un mínimo de 4 horas (mejor si es de un día para otro) antes de desmoldar y servir.